Esa
noche me deje envolver por los brazos de Ayumu, al despertar me encontraba
recostada en la hierba, húmeda por el roció de la mañana no había rastro de
Ayumu por ningún lado y tampoco de el Pegaso, pero me había dejado su capa y su
espada me levante y mire hacia la nada, al parecer fue un largo tiempo, el Sol
ya estaba en su punto más alto lo mire caminando a lo lejos, lo esperaba
ansiosa una escena vino a mi memoria era exactamente igual Ayumu aproximándose
podía escuchar el rio y la corriente mire el agua cristalina y al observar mi
reflejo el susto me saco de la visión de golpe, el me sacudía y me miraba con
preocupación.
-¿Qué
es lo que pasa?- No lo sé comenzaron a legarme escenas a la cabeza y profundizo
en ellas- ¿Escenas?- Si, sé que hay un rio cerca de aquí y también que ella
vino aquí contigo- Eso es verdad hay un rio pero jamás vine aquí con ella- No
es un tema que me importe por ahora solo me preocupa mi propia vida- Vamos nos
queda muy poco que recorrer no creo que te moleste seguir siendo un chico por
ahora- Estoy de acuerdo- Hasta que lleguemos podrías por favor prometerme que
no le dirás a nadie que eres una chica- A menos que sea de vida o muerte lo
hare.-
Emprendimos
de nuevo el viaje después de un rápido desayuno insistía en llevarme montada en
el Pegaso pero había tanto que conocer tanto que yo jamás había visto - Príncipe
no debe desobedecer a sus mayores- ¿Qué edad tienes?- No lo has pensado
detenidamente- Es obvio que eres mayor que yo tal vez por unos setenta años- No
estoy muy seguro tal vez tu madre me envió con Elda por algún otro motivo-
Espera ¿mi mamá también te mando con ella?- Ella entro a tu habitación por
casualidad y me dijo que volverías pronto y que te esperara también me dijo que
mis respuestas estarían donde tu estuvieras- ¿Me acompañas por interés propio
entonces?- No exactamente- De acuerdo no quiero preguntar nada más se que
después vendrá alguna boba discusión.- Fue un largo silencio, llevábamos un par
de días en el bosque y una mañana llegamos a una pequeña población, la mayoría era
casas pequeñas pero había una en especial que llamo mi atención era una mansión
se parecía mucho a mi casa con decoraciones en el exterior parecidas a las del
palacio una joven se acerco hacia nosotros, Ayumu me atrajo hacia él en un
movimiento rápido y saco su espada en otro inmediatamente choco con otra, ¿Por
qué esa joven nos estaba atacando?
-No
esperaba que llegaras tan rápido princesa, ¿oye que no eres buena defendiéndote
a ti misma? – Ayumu dame una espada- ¡¿Qué?!- Este es un reto ¡Dámela!- No
escucha me pondría… tenso.- No espere más le arrebate la espada de la mano y corrí
tan rápido como pude hacia ella, respondía a todos mis ataques, pronto me
impaciente por un momento me descontrole y su espada se clavo en uno de mis
costados me deje caer al suelo y perdí la conciencia.
De
nuevo en el agua, la mano extendiéndose y yo tomándola algo nuevo en el sueño
un pequeño punto de luz lo toque un momento y la luz se expandió por todo lo
que antes estaba lleno de oscuridad, lleno de paz no había ya nada que pudiera
perder había calor en mi cuerpo, lo razone y me percate trate de soltar la mano
de Teresa que me sujetaba y me atraía hacia la luz sabía que si me daba por
vencida ella ganaría y todo acabaría.- No, lo siento pero no puedo entregarte
mi vida- Ya es un poco tarde- Entonces te irás conmigo.- La luz se fue y ella
me soltó.- Era broma no te dejare morir- Por ahora- Exacto- Sabes creo que te
falta personalidad, es por eso que quieres robar mi vida- Puedo hacer que
duela-Mi vida ya es dolorosa, te enseñare algo, la vida es dolor- Tú no sabes
nada, apenas has vivido- Y que pasara con Ayumu, harás que sufra- El me
perdonara- Tan segura estas de que a la que quiere es a ti.- Me miro con rabia
el sueño comenzó a desvanecerse al igual que Teresa comenzó a escuchar voces.
-Perdóname
Aoi- Cállate la vas a despertar, cuando despierte podrás disculparte con ella.-
Una tercera voz muy dulce como si se tratara de mi madre.- Aoi ya despertó-
¡Ciel! ¿Estas bien?- Mi voz algo débil respondió.- Si, no pasa nada.- La mujer
de la voz dulce hablo de nuevo.- Por poco te dejo ir cariño- Se lo agradezco
mucho señora- Mi nombre es Audrey- ¿La gran reina?- Así es y tú debes ser la
primera en la línea de sucesión- Si, mi nombre es Ciel- Por favor se bienvenida
y siéntete como en casa- Si su alteza muchas gracias- Muy bien te dejare al
cuidado de Ai- La recuerdo que buena estocada- Yo lo siento mucho- No te
preocupes, espero podamos ser buenas amigas.- Ofrecí una sonrisa sincera de
alguna forma ella me recordaba a Alois- Puedes ayudarla a prepararse para la
fiesta de esta noche- ¿Habrá una fiesta?- Te esperaba hace unas semanas pero al
parecer este chico quería retrasarlo todo- ¿Su majestad usted ya conocía a
Ayumu?- Ella a cuidado de mi desde hace un tiempo es como una madre para mí-Disculpen
aun no proceso bien esto… podrían- Claro cariño el tiempo que necesites-
Gracias.-



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