El tiempo comenzaba a pasar paso un mes y seguía esperando que el resplandeciente pegaso apareciera, paso un mes mas y tube que contarle a Alois que se percataba de mis ojos hinchados por las lágrimas le conté todo don lujo de detalles ella comprendio perfectamente mis sentimientos a pesar del desahogo que habia sentido por contar mi secreto los ataques eran mas frecuentes y debido a ellos mi salud comenzo a empeorar, tanto que la abuela m,e envio fuera de el palacio a la casa de veraneo donde habia pasado mi infancia, aun asi yo no podia parar de pensar en Ayumu y en la corta despedida que me habia dejado.
Mi dia se reducia a hacer todo lo que me indicaban (desayunar, levantarme, baño, piano, comer, salir al jardin, meterse, cenar, dormir) y recostarme en el cesped donde solo podia imaginar pegasos hechos de nubes decendiendo y conversaciones inexistentes, debes en cuando pensaba en lo que yo estaba haciendo, ya no por ayudarlo a el si no a mi misma, que era lo que sabia hasta ahora y que de lo que sabia era verdad, tenia que regresar a casa tomar aquella reseña de el libro e ir en busca de alguien, quien fuera que pudiera ayudarme, tal vez mi corazon podia seguir esperando su regreso pero no queria que mi corazon tomara todas las decisiones. Pero en cuanto le dije a Alois que debiamos regresar se opuso debido al estado en el que me encontraba, conforme los dias pasaban trataba de fingir una buena apariencia y estado de salud, eso al menos de forma conciente, pero en cuanto la noche llegaba y perdia la conciencia cayendo en un sueño profundo (me aterraba dormir) me encontraba sumergida en agua turbia y negra sentia el tiempo pasar de manera lenta y tediosa despues de cierto tiempo (me parecia una eternidad) una mano se sumergia ofreciendome ayuda, cuando por fin salia me sentia dentro de un espejo. Aquel no era mi reflejo no tenia nada mio pero al moverme el reflejo que no me pertenecia hacia esos mismos movimientos no podia ver su cara era demasiado borrosa, esa chica parecia susurrar algo era alguna lengua que jamas habia escuchado, me sonreia agradablemente hasta llegar a sus ojos que cambiaban el sentido de su sonrisa, me miraba con ira, su mano me soltaba, cayendo de nuevo al agua turbia, sin aire y el agua entrando a mis pulmones apunto de morir dejandome vencer por la oscuridad sentia mi cuerpo tocar el fondo me dormia de nuevo, despertando mientras mi desesperacion y mis lagrimas llegaban. Esas eran mis noches con la chica borrosa de la cual no recordaba nada excepto su mirada letal.

-¿Como vas a regresar Ciel? Si te asustas con cualquier tontería no habria problema si me alejara de esto hasta que esto me mate- Señorita no hable de esa manera, no sabe que cosas habla- ¿Y tu si, sabes algo que yo debería saber?- No quieres saberlo- Alois algo o alguien esta adentro mio, soy solo un recipiente de esa alma, mi vida como Ciel podría acabarse y tu crees que en serio no quisiera saber lo que sea que me ocultes nada me sorprendería ahora- Solo no quiero que nos preocupes a mi hermano, al tuyo y a mi- Sabes voy al salón a tocar el piano por que no vas a hacer algun rico postre que comer- Si señorita.- Sabia que no debía hacer esta clase de cosas, mucho menos cuando ella me había pedido que no los preocupara pero si no lo hacia me perderia y no conoceria la verdad sobre mi existencia, aun tenia muchas preguntas que hacer, tal vez no a Ayumu quien me aseguraba que el no me estaba engañando para sacar a su amada de mis entrañas. Sacudida por lo impredecible de mi destino y confiando con todo mi corazón en lo que estaba por hacer tome el primer pegaso que vi (disfrazada de chico) emprendí mi viaje de regreso al lugar que por años había detestado ahi encontraria respuestas (tal vez no como una princesa pero si como bandolera) y... vaya por fin darle una lección a la gran reina.
A mi llegada encontre mi casa sola, ni soldados, ni cortezanas y tampoco ratros de mi madre, mi abuela debio de haber llamado a todos, corri a mi habitacion el gran domo de vidrio que se encontraba en el pasillo me hacia ver el cielo lleno de estrellas y siendo perseguida por la luna, la puerta de cristal y marco de madera llamo mi atencion no podia creerlo, alucinaba de nuevo era igual a la primera vez que el vino a la casa, mis ojos se nublaron contenia mis lagrimas (era como si sintiera el doble). Me detube en seco tratando de no llorar, es tambien estaba ineherte, una calida sonrisa se torcio en su boca invitandome a aproximarme, permaneci en mi lugar sin decir una palabra, al parecer se impaciento y comenzo a dirigirse hacia mi fueron cinco paso lentos aun mas lentos para mi, deseaba en realidad correr tomar sus manos no soltarlo de nuevo no me precate de que el ya me estaba abrazando me obligo a mirar su rostro acerco sus labios a los mios y de nuevo nos unimos dejandome tomar las riendas de ese beso, no sabia lo que hacia mi cuerpo respondia freneticamente cuando intentaba poner compostura debia parar comenzaba a hiperventilar.
Me arrodille en el suelo el silencio se hacia eterno y ahogaba cualquier secion de preguntas y repuestas que era lo que buscaba. El rompio el silencio.
-Oye principe que raro fue verte llegar vestido de esa manera ¿Que paso? ¿ Adonde te fuiste? ¿Por que?- Yo no me fui tu no volviste, estaba muy preocupada, pense que no regresarias- Tonta es imposible que no regrese, tardo en volver pero el halcon siempre regresa donde su amo- ¿Su amo? ¿ Quien de las dos es tu amo?.- Silencio, se quedo callado sin responder parecia no respirar- Olvidalo mira no tiene caso que lo pregunte... Yo soy quien esta confundiendo todo...- Escucha... yo... no estoy muy seguro de lo que siento por ti- De acuerdo no te preocupes, yo debo poner esta clase de cosas en su sitio- No la verdad es que tampoco tolero pensar que solo tengo esos sentimientos por ella- No la dejes ir, tal vez es eso lo que quieres demostrar, que no solo puedes amar a una sola persona, yo jamas podre ser Teresa debes tomar eso en cuenta. Tengo que irme no beses a otro principe.- Sonrei y le guiñe el ojo de nuevo tenia que llorar y gritar estaba enojada pero me percate de que el pegaso me seguia- ¿Hana tu tambien extrañas a tu ama? Si es asi puedes ir con el idiota que esta en mi habitacion.- Me di media vuelta y le sonrei el anima me agradaba me volvi y deje que caminara tras de mi recorri el jardin que conectaba a la casa de la abuela no queria voltear a ver la fuente un silbido llamo al animal alado que salio en direccion a mi habitacion. Casi llegaba a la recidencia, me adentre sigilosa no detecte a nadie y tropece corri y me oculte en una habitacion la luz se encendio.
-¡Ciel!- Mamá guarda silencio- Niña como te atreves a venir aqui vestida de esa manera.- ¿Mi madre lo sabia? ¿Como? - Mamá ¿Como sabes que soy yo?- Reconoceria esos ojos azules en donde fuera y soy tu madre, ademas de que Alois y sus nervios eran demasiado delatores- Vaya que es verda me atrapaste, atrapaste al fantasma- Eso no importa ahora, debes de salir de aqui ahora mismo- Mamá necesito que me des respuestas, es sobre Fiammatta, bueno mejor dicho es sobre Teresa- Sabes que esta prohibido ese tema- Sabes lo que me pasa ¿cierto?- No ¿Por que deberia saberlo?- Porque yo si se que me pasa se lo de Teresa se que esta en mi cuerpo- ¿Quien te lo dijo?- Un halcon.-
La cara de mi madre se descompuso no logo contener sus emociones y se hecho a llorar.


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